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Vuelve Biohazard: habla el cantante, un primo de Seinfeld que trabajó en reality-shows y fue estrella porno

Biohazard, los pioneros del crossover que atravesó al hardcore, el metal y el hip-hop a comienzos de los años ’90, volverán a Buenos Aires para retomar el vínculo con su público favorito en el mundo.

La cita promete una auténtica fiesta del reencuentro, condimentada con riffs malévolos, rapeos gritados y grooves de batería de aquellos que desafiaron las bases del metal y aledaños para siempre.

Es que los shows de la banda en Buenos Aires en la década de la convertibilidad calaron hondo en una generación argentina de amantes de los sonidos ásperos.

Biohazard. Foto de prensa Biohazard. Foto de prensa Esta vez será el 28 de abril en el Teatro Vorterix, con Minoría Activa como invitados, y los tickets se venden por sistema Allaccess.

El rockstar que llora

Evan Seinfeld, el cantante principal y bajista de la banda rompe un nuevo nivel en el rubro “rockstar estadounidense hablando del público argentino”: hace memoria de sus aventuras acá y comienza a llorar. Le brota una verborrea pasional que no puede controlar:

“Argentina… a ver esto lo digo en cada entrevista (cambia al español) el público más fuerte de todo el mundo es el de Argentina. Digo esto en Alemania, en Japón, en todos lados. Se ponen celosos pero yo les digo que si quieren que les diga que son los mejores, entonces tienen que dar más de corazón. Eso es lo que hacen ustedes”.

Evan Seinfeld, cantante y bajista de Biohazard. Foto de prensa Evan Seinfeld, cantante y bajista de Biohazard. Foto de prensa Seinfeld se conecta desde su casa en el paraíso mexicano de Tulum, donde un amigo suyo argentino está haciendo unos fideos para varios invitados en lo que parece una escena de viaje de egresados perfecto. A sus 56 años, Seinfeld (sí, tiene que ver con el famosísimo comediante neoyorquino, es el primo) está escribiendo un libro que se sostiene en una vida más que ajetreada.

Luego de una infancia de clase económica ajustada dentro de una familia judía típica de Brooklyn, Seinfeld y sus bros de Biohazard (Billy Graziadei, en guitarra y voz, Bobby Hambel en guitarra líder y Danny Schuler en batería) dieron una bocanada de aire fresco a la clásica escena del hardcore de su ciudad.

La banda y su música -“una versión metal y brooklynita del NYHC”, como la define el mismo Seinfeld-, hicieron su pequeña revolución de la mano de dos discos incontestables, Urban Discipline de 1992 y State of the World Address de 1994, ambas cartas al mundo desde un Brooklyn tan sórdido como generador de pertenencia, en las antípodas del concepto que hoy se tiene del distrito, quizá el reducto urbano más trendy de Estados Unidos.

Luego las giras y desgastes hicieron lo suyo, y Seinfeld entró en el mundo de los reality shows, en una escalada que lo llevó a trabajar de estrella porno. Hoy se encuentra físicamente óptimo y en búsqueda de su plenitud espiritual y mental a través del yoga y el mindfulness.

Más allá de un presente ligado a la idea de purificar el alma a través de la meditación, a Seinfeld le brillan los ojitos cuando piensa en volver a colgarse el bajo y ponerlo a máximo volúmen.

Biohazard en los años '90, cuando crearon un sonido único de hardcore con hip-hop y metal. Foto de prensa Biohazard en los años ’90, cuando crearon un sonido único de hardcore con hip-hop y metal. Foto de prensa -Se te nota muy feliz con esta vuelta de la banda.

-Es que esto es la magia de la vida, para mí. No lo puedo explicar. Son las subidas y bajadas de la vida. Está todo muy relacionado con nuestras historias, con nuestros egos. Cuando me mudé a México me divorcié de mi ego, como dice la frase en Spanglish: “tu ego no es siempre tu amigo”. Yo vivía mi vida extravagante de rockstar y pornstar, cada puta locura que podía hacer la hacía.

Tenés que tener mucho cuidado con lo que deseás porque se puede volver muy duro sentir toda esa locura, pero ahora estoy muy agradecido por las cosas más simples… y volver con Biohazard es ser parte de algo que es más grande que vos… (se emociona, se seca las lágrimas). ¿Vos cuántos amigos de la adolescencia aún conservás?

-Unos cuantos, quizás doce.

-¿Y con cuántos de ellos trabajas?

-Dos.

-¡Eso es un montón! A lo que voy es que la gente crece y cambia, y yo me conozco con mis amigos de Biohazard desde la niñez. Somos gente de Brooklyn, cada uno de los Biohazard es un líder, entonces cuando nos volvemos a juntar es impresionante notar el ciclo de las cosas, cómo va y viene.

-¿Siempre fuiste un tipo tan emocional?

-Me emociona mucho mi vida, bro. Quiero sentir todo.

El primer show en Argentina

En agosto de 1993, Biohazard debutó en Buenos Aires tocando en Obras luego de unos jóvenes A.N.I.M.A.L. y antes de unos Bad Religion en su prime-time. Ni bien se abrió el telón, el impacto fue inmediato: el grito del “No sleep til… Brooklyn!” de Beastie Boys selló a fuego el sentimiento de los presentes, convirtiéndo a la banda en un clásico local con un solo acorde.

Biohazard en 1993, cuando Evan Seinfeld. Foto de prensa e IGBiohazard en 1993, cuando Evan Seinfeld. Foto de prensa e IGEvan vuelve sobre el tema “Con los chicos de la banda hablamos de que el público argentino es diferente porque le importa la música igual que a nosotros. Cuando llegamos por primera vez al aeropuerto, Bobby me frenó y me dijo ‘Mirá, hay gente con carteles, alguien famoso está por llegar. Pensamos que era Metallica o algo así. Cuando nos acercamos, los carteles decían ‘Bienvenidos Biohazard’… ¡Los chicos y chicas lloraban, nos besaban en las mejillas, nos abrazaban! Sentimos algo real (llora). Esos chicos durmieron en la puerta del hotel y a la mañana vinieron a entrenar con nosotros. Increíble».

-Aquella fue una época en que la banda creció de una manera muy exponencial.

-Hacíamos 250 shows por año, en 250 putas locaciones distintas; éramos los James Brown del hardcore de Nueva York. Íbamos del CBGB’s, luego a telonear a Ozzy Osborne, después a tocar con Iron Maiden, a girar con Metallica, y después a hacer side-shows en locales punk y underground. Fuimos parte de la creación de una escena en Nueva York, es hermoso.

La primera vez en Argentina, cuando los chicos comenzaron a cantar “ole, ole, ole”… lloré. (lo dice en español) No tenía aire para respirar, no podía cantar, nunca había sentido algo así.

-¿Cómo fue tu relación con las bandas del Buenos Aires Hardcore en aquella gira?

-Roger Miret, de los míticos Agnostic Front me presentó a mi gran amigo Moncho de Minoría Activa. Siempre es muy importante tener amigos locales, si vos venís a Tulum yo te recibiré y daré consejos; es una hermandad muy linda. A través de Moncho y Roger conocí el Buenos Aires Hardcore, que era como una extensión del New York Hardcore.

Los chicos de esa escena amaban a Biohazard, pero no tenían posibilidad de comprar tickets para el show en Obras, entonces hicimos un show gratis en Arlequines. Fue algo muy punk, peligroso, el escenario patinaba, había cientos de personas. Tuvimos muchos problemas con el promotor porque el show de Obras no estaba todo vendido y nosotros anunciamos un show gratis. Es por eso que Biohazard en Buenos Aires es considerada una banda de la gente.

La nueva visita

-Hablamos mucho del pasado de la banda acá, pero ¿qué hay del show del próximo 28 de abril?

-Sé que tenemos muchos fans allá. Agregamos un show en Corrientes, de hecho. Seremos muchos, estaremos conectados, será una nueva versión de una vieja conexión. Algo especial sucede entre Biohazard y Buenos Aires (choca sus puños). Habrá cierta electricidad, haremos algo que no será igual a lo de antes porque ahora somos diferentes y ustedes también lo son.

Creo que será una linda mezcla de fans de la vieja escuela y jóvenes interesados en la música orgánica. Sería imposible hacerlo sin ustedes, en nuestro caso cuanto mejor es el público, mejor es la banda.

Biohazard hoy. Foto de prensaBiohazard hoy. Foto de prensa-Pasaste por mucho en tus 56 años, desde música underground, exposición total y actuación. Ahora te dedicás al mindfulness. Se entiende que sos una persona que trabaja duro por su destino. ¿De qué forma buscás la felicidad?

-Para mí, la felicidad comienza con ser muy honesto conmigo mismo sobre qué es lo que me hace feliz y separarme de la idea de que el ego y lo material me hará feliz.

Se trata de tener paz en el corazón y estar conectado en presente con las personas que me importan. También creer en mi propósito y dedicarle energía. Tanto a nivel de trabajo o personal quiero estar con gente que admire y que me admire, que entre todos nos empujemos a ser mejores personas. Hablo de la búsqueda de felicidad en mi libro que saldrá en breve. Buscar la felicidad es una acción y una decisión.

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