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Dos candidatos para una investidura: la excepcional situación que podría afrontar el Rey

La historia se repite en España, aunque con matices. Los resultados electorales de este 23 de julio han dejado un mapa parlamentario complejo, difícil de encauzar, y si nos atenemos a lo ocurrido en 2015, la espera puede ser larga y agónica para algunos partidos. Seis meses llevó aquel año a los grupos políticos darse cuenta de que no había forma de llegar a un acuerdo para investir a un presidente y conformar gobierno. No supieron o la estrategia les llevó a no querer, esperando que una nueva convocatoria mejorara sus resultados. Entonces, igual que ahora, ganó el PP pero no tenía con quién sumar. Tampoco el PSOE. La diferencia es que ahora hay dos candidatos que con los resultados en la mano quieren presentarse a la investidura.

El Rey Felipe VI tendrá que decidir tras su ronda de contactos si propone al ganador de las elecciones como candidato, Alberto Núñez Feijóo, o si dirige la propuesta hacia el segundo partido con más votos si este demuestra que tiene más opciones de obtener una mayoría suficiente. De momento, Pedro Sánchez insiste en decir que lo conseguirá sin contar con los populares: «La democracia encontrará la fórmula». El 17 de agosto, día en que se constituye el Congreso, esos apoyos podrían ya intuirse.

El artículo 99 de la Constitución contiene el meollo de la cuestión. El Rey propone, pero ni antes ni después, la Constitución dice a quién. El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, Xavier Arbós, explica que hay «zonas grises» en la Carta Magna pero que «vienen marcadas por la costumbre». El citado artículo solo apunta que el Rey «previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno». La ronda en Zarzuela no comenzará hasta que se constituya el Congreso. Arbós entiende que «no se debe interpretar que el Rey tiene que proponer a un candidato que tenga ya asegurada la mayoría para ser investido. Hay un margen para dar apoyo a un candidato que no tenga todo amarradao pero tenga expectativas de que con la presión de una nueva cita electoral pueda convencer a los grupos vacilantes».

El precedente de Rajoy

Esto es lo que sucedió tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. El Rey, que ejercía por primera vez su obligación de proponer a un candidato a la Presidencia del Gobierno, entendió que Mariano Rajoy (123 escaños) debía intentarlo. Contra todo pronóstico, el entonces dirigente del PP salió de la Zarzuela rechazando aquella propuesta porque sabía que no tenía los votos suficientes y quiso ganar tiempo, ya que solo una vez fijada la fecha de investidura empieza a correr el reloj.

En la primera votación es necesaria la mayoría absoluta, si no se logra, 48 horas después se produce una nueva votación en la que basta una mayoría simple, más síes que noes. Después, la Constitución concede dos meses más de negociaciones antes de volver a convocar elecciones. «El papel del rey es asegurar funcionamiento regular de las instituciones. Si un candidato no es viable, su deber es proponer uno que como mínimo pueda poner en marcha el reloj» y empiecen a correr los plazos, explica Arbós.

Régimen parlamentario

Precisamente por eso, Javier Lorente, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos, interpreta que en las circunstancias actuales «lo esperable es que el Rey llame a quien tenga más apoyos». El experto es tajante: «Esto de ganar elecciones no existe en un régimen parlamentario. Gana quien tiene la mayoría para gobernar». En la misma línea que Arbós, explica que no es imaginable que el monarca «tome decisiones apoyándose en criterios de oportunidad política» y que «su papel es formal», por lo que deduce que las dos figuras más relevantes del Congreso tendrán que «mostrar sus credenciales» a Felipe VI y este decidir a quién propone en función de los apoyos que tengan, incluso si ninguno de ellos llega a tener una suma absoluta. Teniendo en cuenta que algunos grupos independentistas se negarán previsiblemente a reunirse con el Rey como han hecho anteriormente, la información sobre los posibles apoyos se la tendrán que proporcionar los propios candidatos si los acuerdos no se hacen previamente públicos.

Si la investidura de un candidato falla, la Carta Magna reza que «se tramitarán sucesivas propuestas«, sin especificar número. El catedrático catalán señala que esto «no significa que se entra en un periodo irrazonable, es ridículo pensar que funcionará el tercero. Si el segundo no es viable, no se espera que el Rey continúe con más propuestas».

Las negociaciones de 2015 fracasaron y seis meses después, el 26 de junio de 2016 se volvieron a abrir las urnas para una nueva votación. Tampoco entonces el resultado fue rotundo, pero Rajoy mejoró sus resultados (pasó de 223 a 137) y Sánchez obtuvo el peor resultado de la historia del PSOE (85). Aquello terminó con una abstención del PSOE que favoreció el gobierno de Rajoy solo después de que los órganos del partido expulsaran a Sánchez de Ferraz. Antes, el dirigente socialista llegó a conceder una hipotética abstención de su grupo parlamentario solo si el PP cambiaba de candidato a la Presidencia, algo que en el PP nunca se plantearon.

Alberto Núñez Feijóo. José Luis Roca

Hipótesis de un «gobierno técnico»

Arbós recuerda que el Rey «no está obligado por lo que digan los grupos políticos» y que «existe un margen para que pudiera proponer a una persona de fuera de la política para lo que se llama un gobierno técnico«. Él mismo reconoce que esto es solo una hipótesis y que «el filtro» para una propuesta así está en la presidencia del Congreso. «Ahí hay una discusión entre juristas», entre quienes creen que «el presidente podría negarse a tramitar una propuesta del rey que considere que está fuera de lugar» y quienes creen que está «obligado» a ejecutar lo que indique Zarzuela.

En cualquier caso, reconoce que ahora mismo esto es hablar «de política ficción» y que «la hipotesis más razonable» es que «si no hay una mayoría clara», la propuesta del rey «recaiga sobre Feijóo». El dirigente popular ha dicho que lo intentará, pero, de momento, solo un día después de conocerse los resultados, Sumar ha abierto una vía de diálogo con el partido de Carles Puigdemont, cuyos escaños en el Congreso son claves para una hipotética investidura de Sánchez.

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