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¿Hay que enseñar la mapaternidad?

28/07/2023 18:00

Clarín.com Sociedad Actualizado al 28/07/2023 18:00

Una generación ausente. Fue mi primer contacto con el tema hace ya unos años, cuando descubrí ese documental de la periodista Alice Pifer para ABCNews de abuelos que criaban nietos. En muchos casos, los padres habían tenido problemas con las drogas y no pudieron hacerse cargo. Recuerdo una pareja mayor que siempre había soñado con tener vacaciones y sabía que no iba a poder cumplir con su sueño: cuidar a los chicos no sólo lleva tiempo sino dinero. Pero todos sentían cierto orgullo por haber creado un hogar allí donde no lo había. Era duro, pero se podía, había esperanza en medio de la crisis.

Recuperé esa idea al leer el texto de Carina y más aún al ver las fotos de su primer cumpleaños. Están sus abuelos maternos, en una, y los paternos, en otra. Esas imágenes destilan un compromiso que se propusieron cumplir: sacar adelante a la niña. Y lo lograron, hoy una profesional independiente. Tarea cumplida, podría decirse, pero su historia nos abre a un abanico de tantas otras que no tuvieron esa suerte.

¿Saben qué? Yo soy un convencido que la “mapaternidad” se debe enseñar. No me refiero a cómo cuidar al chico, que también, sino a lo sagrado que es un embarazo, un nacimiento, una persona. Hay que entender lo que significa traer una vida, el compromiso que debiera pensarse para siempre. Claro que ese chico, si tiene suerte de contar con una familia ampliada, encontrará resguardo, de ser necesario pero, ¿quién le quitará las heridas?

Muchas personas adoptadas intentan buscar a su madre biológica para saber qué pasó, por qué decidió que no podía quedarse con el bebé. Al saber la verdad muchos sienten alivio: demasiado pobre para criarlo, una familia que la hubiera echado si llegaba con un hijo soltera. No era rechazo, era imposibilidad. Son casos donde la marginación debe ser atacada desde lo social, educativo, económico.

Pero en muchos otros hace falta también una educación afectiva y parental. Que en la escuela secundaria, por ejemplo, los chicos comprendan la dimensión de tener un hijo. Textos que puedan debatirse, sobran. Desde las “Cartas a la hija” de Madame de Sevigné del siglo XVII en el que queda grabada esa clásica unión indeleble a “Mamá desobediente”, un libro de Esther Vivas sobre las nuevas forma de relacionarse con el embarazo y la crianza ¿Si material hay, pues, qué falta? ¿Decisión?

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