6.9 C
Buenos Aires
InicioSociedadLa película de Barbie: la historia de la muñeca que rompió el...

La película de Barbie: la historia de la muñeca que rompió el molde y se convirtió en el juguete más polémico

Basta tipear «Barbie» en Google y el buscador se transformará en uno de sus doodles más innovadores del último tiempo: pantalla rosa, letras fucsias y brillos por doquier. Es que en estos días, Barbie es uno de los temas del momento a propósito del estreno de una película que logró lo que parecía imposible: humanizar a la muñeca de plástico.

El doodle es un reflejo de la Barbiemanía. Las muy buenas críticas que está recibiendo la película de la directora Greta Gerwig vinieron a sumarle validación a lo que se preveía que iba a ser un fenómeno de taquilla. Es que probablemente Barbie sea el juguete que más pasiones y encendidos debates ha generado a lo largo de la historia.

Los videojuegos, con su eterna polémica sobre si son nocivos o beneficiosos y la pila de estudios científicos en uno y otro sentido, es lo único que podría hacerle sombra en esta grieta del bien y del mal. Pero los videojuegos, más que un juguete, son un dispositivo. Barbie, en cambio, podría aplicar a las cinco acepciones de la palabra juguete en el Diccionario de la Real Academia Española: desde objeto para entretener o desarrollar capacidades, a chanza y persona dominada por alguien que la mueve a su antojo.

Barbie y Ken, Margot Robbie y Ryan Gosling en la película. Foto EFE / Warner Bros

Barbie y Ken, Margot Robbie y Ryan Gosling en la película. Foto EFE / Warner Bros

El modelo Barbie: cultura y negocio

Mucho se ha dicho y escrito sobre cómo el modelo Barbie de ideal de belleza imposible –ningún ser humano puede tener las medidas que indican las proporciones de la muñeca– ha impactado negativamente en millones de niñas en todo el mundo. Esa combinación de delgadez extrema y curvas sinuosas, más la blonda cabellera, la piel pálida, los rasgos angulosos y la juventud eterna no son más que la representación de un modelo que, sí, sigue tiranizando a millones de mujeres en todo el mundo, hayamos o no jugado con Barbie en la niñez. El problema está en los cimientos de esa cultura de la que Barbie es mensajero.

Icono pop, en especial en las últimas décadas Barbie fue insumo de múltiples intervenciones artísticas que la parodiaron y explotaron justamente todo lo que se le critica. Como el proyecto Trophy Wife (como se nombra en EE.UU. a las esposas jóvenes de hombres ricos viejos) de la artista sudafricana Annelies Hofmeyr o el de los argentinos Pool & Marianela que la transformaron en Santa Barbie, patrona eterna de la belleza.

Kilos de más en la muñeca de Trophy Wife Barbie, un proyecto de @wit_myt

Kilos de más en la muñeca de Trophy Wife Barbie, un proyecto de @wit_myt
La virgen Barbie, en la versión de los argentinos Pool & Marianela
La virgen Barbie, en la versión de los argentinos Pool & Marianela
Mattel, la empresa que la produce, tomó nota hace ya años de las críticas y empezó a introducir cambios en su producto estrella: a la Barbie estereotipada, como se define en la película el personaje que interpreta Margot Robbie, le sumó Barbies con diversidad étnica, más kilos y menos centímetros. La última incorporación fue la Barbie con síndrome de Down. Un poco tarde se podría achacar, pero incluso activistas por la integración de las personas con discapacidad celebraron el lanzamiento.

Barbie es un negocio fenomenal, eso está claro. Y la película es también una estrategia para reposicionarla después de fluctuaciones en las ventas en la última década, que tuvieron su piso en 2015 según el sitio Statista con 905,9 millones de dólares de ingresos brutos. En 2022 fueron 1.490,6 millones de dólares. Este año no es ilógico pensar que las ventas se impulsarán. En Argentina, hoy una Barbie original clásica (el modelo más simple) se puede conseguir a unos $ 6.000 en el sitio web de una de las jugueterías más famosas. Desde ahí, según la versión, los precios suben.

Algo debe ser dicho, en defensa de la denostada muñeca. Barbie claro que contribuyó a perpetuar ciertos cánones pero, permítanme decirlo desde la experiencia personal, fue mucho más dañino para las que transitamos la adolescencia en los 90 ver cada semana en las tapas de las revistas más vendidas a mujeres reales ostentando cuerpos perfectos incluso con la ayuda del Photoshop.

La creación de Barbie 

Barbie construyó estereotipos, pero también rompió otros. Nos mostró, como decía una de sus publicidades en la década pasada, que podemos ser lo que querramos ser

Ese fue el origen del juguete creado por Ruth Handler, una estadounidense que buscaba ofrecer a las niñas otra opción que los bebotes para jugar a la mamá y la plancha para jugar al ama de casa. Le puso el nombre de su hija a la muñeca articulada y fue una sensación cuando la presentó el 9 de marzo de 1959 en la Feria de Juguetes de Nueva York: Barbie era la primera muñeca con la cual las nenas podían plasmar un juego de rol, sentirse ellas adultas encarnadas en esa muñeca que tenía vida propia.

Una Barbie original. La muñeca se creó en 1959. Foto AFP

Una Barbie original. La muñeca se creó en 1959. Foto AFP
Dos años después apareció Ken, el novio. Y en 1965, dos años después de que la rusa Valentina Tereshkova se convirtiera en la primera mujer astronauta, Barbie hizo lo mismo, encerrando un mensaje: cualquier niña puede llegar al espacio. Barbie puede ser astronauta, médica, actriz o cantante (hubo muchos modelos inspirados en famosas, como Audrey Hepburn o Madonna), chef, veterinaria, científica, futbolista y hasta presidenta de los Estados Unidos.

En ese país, por el boom de la película, se disparó la venta de las casitas de Barbie a una cada dos minutos. Ahí también hubo un negocio y una declaración de principios: la primera Dreamhouse (casa de los sueños) de Mattel salió al mercado en 1962, cuando era casi imposible que una mujer obtuviera una hipoteca en EE.UU. sin un consignatario masculino, recordó en estos días una nota de The New York Times.

Barbie en su

Barbie en su «mundo». La casita de Barbie se empezó a vender en 1962. Foto AP / Warner Bros
La socióloga italiana Roberta Bartoletti es una de las que más analizó el fenómeno Barbie. En El lado B de la Barbie la define como “un moderno avatar predigital, una típica materialización de las imágenes, deseos y ambivalencias de los sujetos en su rol de consumidores, sean niñas, niños o adultos que juegan, todos, a su modo, con una muñeca de plástico”. Y sigue en su definición: “Concretización de las propias imágenes convencionales o transgresoras de los géneros, de la sensualidad, de las relaciones entre hombres y mujeres, de los roles sociales, del mundo en torno a nosotros”. Todo eso es Barbie y todo eso explica su fenómeno.

AS​

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS