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Por qué la teoría conspirativa de los chemtrails o estelas químicas no tiene evidencia científica y cómo busca desinformar sobre el clima

Aunque no es nueva, la teoría conspirativa de los chemtrails sobre las estelas blancas que se ven en el cielo se ha viralizado con fuerza en los últimos meses. De acuerdo con publicaciones y videos que circulan en las redes sociales (ver acá, acá, acá y acá) los aviones largan unas supuestas sustancias químicas con diversos objetivos “ocultos” y “secretos” que van desde modificar el clima a perjudicar la salud de la población.

Para sustentar esta teoría, los desinformadores utilizan cientos de imágenes de las estelas dejadas por los aviones como supuesta prueba de las sustancias químicas. Sin embargo, esto es falso. En realidad, son estelas de condensación que forman los aviones en su trayecto, cuando se dan ciertas condiciones de temperatura y humedad determinadas.

Se trata de una teoría conspirativa sin ningún tipo de evidencia científica que busca desinformar. ¿Por qué y cómo? Te lo contamos en esta nota.

Qué asegura la teoría conspirativa de los chemtrails

Como explicamos en esta nota, los defensores de esta teoría aseguran que las estelas que dejan a su paso los aviones son en realidad sustancias químicas que se dispersan con la intención de modificar el clima, causar sequía o hacer enfermar a la población.

La palabra chemtrail es una contracción de los términos chemical trails o estelas químicas y se utiliza como oposición a contrails o condensation trails (estelas de condensación), que son las que con frecuencia dejan los aviones al expulsar vapor de agua como parte de su funcionamiento.

Los desinformadores sostienen que los chemtrails son la prueba visible al paso de un avión de un plan secreto para modificar el clima y a menudo muestran videos del antes y después de estelas en el cielo para sugerir que causaron cambios posteriores en el clima.

“A veces argumentan que son aviones preparados especialmente con tanques de fumigación -o con radares- y otras dicen que ponen los tóxicos en el combustible del avión comercial. Según ellos, la diferencia es que un avión común deja una colita blanca muy corta y que los chemtrails dejan una estela muy larga”, explicó a Chequeado Rodolfo Sánchez, doctor en física e investigador del Centro Atómico Bariloche y del Instituto Balseiro.

Los chemtrails no existen: son estelas que dejan los aviones

Foto AP.

Foto AP.
Las supuestas estelas químicas o chemtrails son en realidad estelas de condensación que forman los aviones en su trayecto y son conocidas desde que empezó la aviación. Las estelas no se ven siempre que pasa un avión, sino que para su formación son necesarias ciertas condiciones de temperatura y humedad determinadas.

“El vapor es transparente. Cuando ese vapor se condensa, se forman gotitas y en ese momento se visualizan. Por tanto, las estelas que se ven son la visualización de la condensación del vapor de agua que a su vez es generado por la combustión de la gasolina de la aviación”, explicó a Chequeado José Luis Sánchez Gómez, investigador sobre física de la atmósfera en la Universidad de León, en España.

Y agregó: “La quema de combustible en los motores de los aviones produce grandes cantidades de vapor de agua que al entrar en un ambiente frío (los aviones vuelan a alturas donde el aire se encuentra a -35°C o menos grados) forma gotas y cristales de hielo”, es decir, se condensa formando una estela.

Dependiendo de la trayectoria del avión y de las condiciones meteorológicas, se forma la estela o no, señaló la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España. El nivel de humedad de la mezcla, es decir, el que se llegue a la saturación o no, dependerá de la temperatura y humedad del aire, así como de la cantidad de vapor de agua y la temperatura de las emisiones del avión, agregó la AEMET. Además, la Agencia explicó que otras condiciones, como el viento, también inciden en la persistencia de las estelas.

¿Qué es lo blanco que se ve de la estela? “A 10 mil metros de altura la temperatura es de -55°C y la presión es 1/5 de lo que es a nivel del mar. En esas condiciones de presión y temperatura, el agua es hielo. La combustión del queroseno en la turbina emite gases calientes de dióxido de carbono (CO2) y agua que se enfrían rápidamente y se solidifican”, sostuvo Rodolfo Sánchez.

Y añadió: “Eso es fundamentalmente lo blanco que se ve de las estelas, cristalitos de hielo, y que no pueden hacerse gaseosos (sublimación). La atmósfera a esa altura no tiene capacidad para recibir más moléculas de agua gaseosa y la estela es persistente con sus cristalitos de hielo”.

Según explica la NASA, existen 3 tipos de estelas que dependen de las condiciones atmosféricas: las efímeras, las persistentes sin propagación y las persistentes que sí se extienden.

También hay herramientas que nos permiten jugar y entender cuándo se forma una estela en el cielo. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) elaboró un simulador de acceso gratuito en el que se pueden combinar las distintas condiciones atmosféricas y climáticas para ver cuándo se forman.

Además, con la aplicación Flightradar 24 se pueden identificar los aviones que vemos en el aire para que no nos engañen con esta teoría conspirativa y con Windy se puede conocer el porcentaje de humedad relativa ambiente a la altura que vuela el avión.

Una teoría conspirativa sin evidencia científica que circula desde hace años: quiénes la difunden

Estelas de aviones en el cielo de Berlin.

Estelas de aviones en el cielo de Berlin.
Los chemtrails no tienen ninguna base científica y todas las investigaciones realizados por organizaciones meteorológicas demuestran la inexistencia de este fenómeno.

En un estudio publicado en 2016 por la Carnegie Institution for Science, la Universidad de California Irvine y la organización sin fines de lucro Near Zero, los principales expertos en ciencia atmosférica concluyeron que los chemtrails no son reales. Allí, científicos aseguraron que no habían encontrado ninguna evidencia de un supuesto programa secreto de fumigación. Otras autoridades, como la Fuerza Aérea de Estados Unidos o la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos también descartaron esta teoría conspirativa.

Sánchez y Astrid Bengtsson, investigadores del Centro Atómico Bariloche y del Instituto Balseiro, explicaban ya en 2018 en la revista de divulgación científica del Centro Regional Universitario Bariloche que la teoría de los chemtrails no cuenta con estudios que la sustentan o utiliza “conceptos científicos e históricos básicos descontextualizados o formulados de manera errónea o incompleta, e hipótesis no comprobadas”.

La teoría de los chemtrails no es nueva, sino que existe desde hace varios años. Según explican distintos trabajos de sitios de verificación de datos (acá y acá), el origen de la desinformación de los chemtrails data de los años noventa en los Estados Unidos. El punto es que con el aumento del consumo de las redes sociales estas teorías se viralizan más rápidamente y se adaptan al contexto actual. Por ejemplo, durante la pandemia, desinformadores incluso sostuvieron falsamente que los chemtrails difundían el coronavirus.

En Argentina hay registros de movimientos locales que difunden la teoría de los chemtrails en los últimos años. Según informaron medios de Río Negro en 2016, los integrantes del cuerpo legislativo de Dina Huapi, en Bariloche, emitieron un pedido de informes a la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo provincial para saber si las estelas que aparecieron en el cielo son producto de químicos.

La teoría, que también circula en otros países como en España y Estados Unidos, tomó más protagonismo en la Argentina en los últimos meses. En junio último, un video con el logo de la agrupación de Facebook “Cielos limpios” se hizo viral. Allí se veía una sesión del Concejo Deliberante de Azul, en la Provincia de Buenos Aires, en el que la concejal Verónica Crisafulli, del Bloque Juntos-GEN Azul, leyó un proyecto para solicitar información a la Provincia sobre “las estelas químicas que dejan aviones en el cielo de Azul” y en los distritos cercanos.

En redes sociales, muchos de los grupos que antes difundían desinformación sobre la pandemia y el coronavirus, ahora lo hacen con el cambio climático y los chemtrails. Es el caso del canal de Telegram La Quinta Columna TV, creado en mayo de 2020, que -como explicó Chequeado en esta nota- es un canal que difundía desinformaciones y teorías conspirativas sobre la COVID-19 en diferentes redes sociales.

Desde, al menos, 2015 que en Argentina existen grupos o páginas en redes sociales que hablan sobre esta teoría conspirativa. En Facebook, por ejemplo, hay grupos privados y públicos como “Chemtrails NorPatagonia” y “Chemtrails NorPatagonia II”.

Además, muchos de los contenidos que circulan en las redes sociales y que buscan promover la teoría de los chemtrails lo relacionan con la “Agenda 2030” de la ONU, la iniciativa de las Naciones Unidas que plantea objetivos de desarrollo que deben cumplirse antes de 2030, como meta para mejorar la calidad de vida de las personas, sobre la que también circulan desinformaciones.

Una narrativa que niega el cambio climático

Las teorías conspirativas suelen ser declaraciones sobre tramas secretas orquestadas por poderosos actores malintencionados, que también coinciden con un rechazo hacia la evidencia disponible públicamente.

La teoría conspirativa de los chemtrails reproduce una narrativa desinformante que afirma que el cambio climático es un engaño. Como contamos en esta nota, las evidencias científicas son abrumadoras e indican que el cambio climático está ocurriendo y es producto de la actividad humana, según un metanálisis publicado en la revista científica Environmental Research en 2021, que incluyó la revisión de más de 90 mil estudios climáticos a nivel global.

Una de las formas más inmediatas en que el cambio climático nos afecta es a través de sus impactos en los eventos climáticos extremos. A medida que sube la temperatura, los mismos se vuelven más fuertes, frecuentes y/o intensos. Muchos de los efectos que las y los científicos predijeron hace décadas ya están ocurriendo: como las olas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías.

Un reciente estudio de atribución realizado por World Weather Attributions determinó que las olas de calor extremo que azotaron en julio de 2023 a América del Norte, Europa y China fueron mucho más probables e intensas por el cambio climático. En China, por ejemplo, el estudio encontró que una ola de calor de esas características solo ocurría cada 250 años sin cambio climático. Pero con el clima actual pueden ocurrir una vez cada 5 años.

Autora: Lucía Gardel

Edición 1: Florencia Ballarino

​Edición 2: Matías Di Santi

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