6.4 C
Buenos Aires
InicioSociedad«Tenemos una emergencia médica a bordo»: los dramáticos audios del piloto del...

«Tenemos una emergencia médica a bordo»: los dramáticos audios del piloto del vuelo en el que murió una argentina

─Asistencia médica de urgencia, no obstaculizar el pasillo para que los médicos puedan llegar cuando antes a la zona. Nadie se levanta hasta que se lo indique la tripulación. Las enfáticas palabras del piloto del avión no eran parte de una película. Transcurrían en la vida real y daban muestras de la situación crítica que se respiraba en el interior del Airbus A330-202 de la aerolínea Level, la lowcost de Iberia que hace vuelos directos desde y hacia Barcelona, que había despegado a las 2 del viernes desde el aeropuerto El Prat. En ese vuelo, falleció una argentina a bordo. Lo que primero pareció un desmayo terminó en tragedia. Hubo corridas, nervios y tensión durante las últimas dos horas del viaje. Y en medio de la incertidumbre, unos audios del comandante dirigidos a los pasajeros a los que tuvo acceso Clarín.

El aterrizaje de urgencia del vuelo IB2601 en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se dio a las 10:22, pero todo comenzó mucho antes. «Médico, médico», se oyó desesperadamente desde el fondo del avión a las 8:34. Una mujer estaba desvanecida.

Rápidamente, otra que viajaba en el medio del avión despertó a un hombre que estaba a su lado con auriculares y le alertó la situación. Era médico. Se levantó y corrió hacia atrás. Lo mismo con otra pasajera, que salió disparada desde más adelante para colaborar con el imprevisto.

Parecía sólo un susto. En apenas cuatro minutos regresaron a sus lugares. Así lo empezó a contar Luciano, un joven tapicero de 32 años que se fue a vivir hace cinco años a Barcelona.

El argentino, con nacionalidad española, aprovechó sus vacaciones laborales en el país europeo para venir a saludar a su familia y a sus amigos. Viajó sólo, ya que su novia trabaja en una hostelería, la cual registra su mayor actividad durante el verano europeo. El 25 de agosto tiene previsto su regreso hacia territorio catalán.

Luciano utilizó el WiFi gratuito para poder mantener contacto permanente con su pareja durante el vuelo. Sin embargo, jamás se hubiera imaginado que esa charla terminaría opacada por la preocupación, y que tanto él -en primera persona- como ella -a miles de kilómetros y a través del teléfono- serían testigos de un vuelo que presenció la pérdida de una vida en el aire. 

«Al principio era todo súper normal. Fue un vuelo medio movido. En el cruce del Océano tuvimos tres o cuatro turbulencias mientras estábamos durmiendo pero fueron mínimas», le cuenta a Clarín el joven que estaba ubicado sobre uno de los asientos de la fila 15.

La tragedia ocurrió en un vuelo de la aerolínea Level, lowcost de Iberia y la única que hace vuelos directos entre Barcelona y Buenos Aires.

La tragedia ocurrió en un vuelo de la aerolínea Level, lowcost de Iberia y la única que hace vuelos directos entre Barcelona y Buenos Aires.
​Todo cambió con el correr de las horas. Eran las 8:34 cuando pasaban por Foz de Iguazú, al límite con Misiones, y las azafatas llegaron a serviles el desayuno. En ese momento, se escuchó el primer grito de alerta desde el fondo del avión.

Luego de las corridas de las auxiliares y las dos personas que se acercaron hacia atrás ante el pedido de un médico, la situación pareció volver a la calma.

«Me extrañó que volvieron todos a los cuatro minutos caminando como si nada hubiera pasado. Se empezó a escuchar ‘un desmayo, un desmayo’. Y quedó ahí», describió.

Lo que siguió fue el servicio de desayuno, a las 8:48. Duró poco. A las 9:02, se interrumpió. Esta vez, el motivo era otro. «Vamos a entrar en una zona de turbulencia fuerte», advirtió el piloto. Rápidamente, todos debieron poner sus asientos a 90 grados y abrocharse los cinturones.

Veinte minutos después, el comandante les informó que había un cambio de planes y aterrizarían en Resistencia, Chaco. Los motivos aún no estaban claros entre los pasajeros. No obstante, ese aviso duró un puñado.

Apenas cuatro minutos pasaron cuando se volvió a escuchar la voz del piloto: «Como no hay asistencia para este tipo de avión, vamos a continuar a Buenos Aires… Hemos declarado emergencia médica y todos los vuelos se están apartando para que vosotros podamos llegar antes». Las dudas comenzaban a ser despejadas.

Fue un cúmulo de sensaciones, cuenta Luciano. Y brinda precisiones sobre lo vivido dentro del aparato: «Estábamos todos nerviosos, una mujer al lado mío se puso a llorar y no podía parar. Fue una situación tan rápida como fea. El corazón me empezó a latir cada vez más fuerte».

Una de las imágenes tomadas desde el interior del avión antes del caos.

Una de las imágenes tomadas desde el interior del avión antes del caos.
Ya rumbo a Ezeiza, un auxiliar pasó hacia atrás con una caja de primeros auxilios que contenía un desfibrilador. La preocupación iba en aumento. Ya aquel atisbo de desmayo parecía quedar en el olvido.

«En unos instantes tendremos el descenso. Tenemos una emergencia médica a bordo, colaboren en todo el momento con la tripulación auxiliar», fue otro de los mensajes que salieron desde los parlantes. La gente no salía de su asombro.

Al aterrizar, una ambulancia no tardó ni un segundo en pegarse a la aeronave. Las puertas se abrieron más rápido de lo normal. «Asistencia médica de urgencia, vamos a intentar no obstaculizar el pasillos para que los médicos puedan llegar cuando antes a la zona. Nadie se levanta hasta que se lo indique la tripulación, muchas gracias», exclamó el piloto.

Cinco médicos ingresaron corriendo por el pasillo hacia los últimos lugares. El desconcierto invadía la escena. «Subieron una camilla con un sistema tipo tijera como cuando suben a la gente es silla de rueda. Nosotros seguíamos sentados, no podíamos hacer nada», recuerda Luciano sobre ese instante de zozobra.

«A los 2 minutos, algunos médicos volvieron para afuera. Y ahí nos avisaron que liberemos el avión. Pensé ‘no bajaron a nadie en la camilla’. Y ahí me di cuenta que la persona estaba fallecida», relata visiblemente afectado.

En el aeropuerto, a Luciano lo esperaban su hermana y sus padres. Un fuerte abrazo con su familia le puso una pequeña pausa a tanta angustia.

«La gente salía con lágrimas en sus ojos. Un chico de unos 15 años caminaba al lado mío sin poder parar de llorar porque se vivió una situación de mierda. Murió una persona en un vuelo, me pone la piel de gallina», concluyó.

Aguardan la autopsia

La víctima, una mujer de 45 años que viajaba con su hija, llegó a tierra ya sin signos vitales. Hasta este sábado por la mañana, su identidad no había sido divulgada.

Según trascendió, comenzó con ataques de pánico con sudoración, dificultades para respirar y pérdida del conocimiento. Fue asistida durante una hora y media arriba de la aeronave. Pese a las maniobras, no se pudo evitar su deceso.

El primer informe indicó que podría tratarse de un tromboembolismo pulmonar, un coágulo de sangre en los pulmones, pero se espera a las pericias en el cuerpo para confirmar las causas de la muerte.

Según informaron fuentes oficiales, se hizo el procedimiento de rigor en estos casos e intervino el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 1 de Lomas de Zamora, a cargo del Dr. Hernán Villena.

El fallecimiento de esta pasajera se suma a otro caso similar ocurrido este mes en un vuelo de Aerolíneas Argentinas que iba con destino a Resistencia, Chaco, donde un niño de dos años que padecía leucemia, se descompensó en pleno vuelo y murió al llegar el avión al Aeroparque metropolitano.

MAS NOTICIAS
NOTICIAS RELACIONADAS